¿Qué sentido tiene la práctica docente?
Para mí, el verdadero sentido de la docencia va mucho más allá de pararse frente a un grupo y enseñar contenidos. Yo entiendo la docencia como una misión que implica formar personas, acompañarlas en su crecimiento y brindarles las herramientas necesarias para que puedan enfrentar la vida con confianza y responsabilidad. Ser docente no significa únicamente transmitir conocimientos de matemáticas, español o ciencias, sino también enseñar valores, actitudes y formas de convivir con los demás.
Cuando pienso en el sentido que le doy a la docencia, lo relaciono con el compromiso que tengo con mis alumnos. Cada uno es diferente: algunos aprenden rápido, otros necesitan más apoyo; unos son muy participativos y otros más tímidos. Esa diversidad me recuerda que enseñar no es un proceso mecánico, sino humano, lleno de retos y aprendizajes. Ahí es donde le encuentro sentido a mi labor: en adaptar lo que sé para que cada niño o niña pueda avanzar a su propio ritmo y descubra que sí es capaz de aprender.
La docencia también tiene sentido en la oportunidad de transformar. Muchas veces los alumnos llegan a la escuela con situaciones difíciles en casa o con problemas emocionales que afectan su aprendizaje. El maestro se convierte en un referente, en alguien que escucha, que da confianza y que motiva. Para mí, eso es parte de la esencia de ser docente: estar ahí para dar palabras de aliento, para enseñar con paciencia y para mostrar que siempre hay caminos para salir adelante.
Otro aspecto que le da sentido a la docencia es que también me transforma a mí como persona. Cada día en el aula aprendo algo nuevo: de la manera en que los niños ven el mundo, de sus preguntas inesperadas, de su curiosidad infinita. Eso me motiva a seguir preparándome, a ser creativo y a buscar nuevas estrategias. Ser maestro me obliga a no quedarme quieto, sino a crecer continuamente junto con mis estudiantes.
Además, le encuentro un sentido muy fuerte al impacto que puede tener mi trabajo en el futuro de los alumnos. Tal vez ahora son niños pequeños, pero con lo que aprenden y con la confianza que desarrollan, van construyendo su camino hacia la vida adulta. Pensar que una explicación mía, una actividad o incluso un consejo pueda marcar positivamente su vida, me llena de orgullo y me hace sentir la responsabilidad tan grande que tengo como docente.
La docencia también es un acto de esperanza. Cada vez que entro al salón, pienso que estoy sembrando semillas: algunas germinarán pronto, otras tardarán más tiempo, pero todas tienen la posibilidad de crecer. Los aprendizajes, los valores y las experiencias que compartimos en la escuela van más allá del presente; son una inversión en el futuro de cada alumno y en el de la sociedad.
Por eso, para mí, el sentido de la docencia está en ser guía, acompañante y facilitador. Es construir un espacio donde los niños se sientan seguros, valorados y capaces, donde se equivoquen sin miedo y aprendan con entusiasmo. También está en dejar huella, en formar personas que sean libres, críticas y solidarias. En definitiva, el sentido de la docencia para mí es dar lo mejor de mí para que otros puedan descubrir lo mejor de sí mismos.
¿Por qué reivindicar mi práctica docente?
Siento que en mi práctica voy bien porque preparo mis clases con cuidado, me interesa que los niños aprendan a leer, escribir y también matemáticas, y trato de apoyar a los que tienen más dificultad. También he intentado seguir lo que pide la Nueva Escuela Mexicana y eso me ha ayudado a trabajar con proyectos donde los alumnos participan más y a incluir a los papás, porque sé que ellos también son parte importante en el aprendizaje.
Aun así, sé que tengo cosas que mejorar. Por ejemplo, me hace falta dar actividades más variadas según el nivel de cada niño, porque no todos aprenden igual ni al mismo ritmo. También necesito organizar mejor el tiempo: aunque planeo mucho, a veces me falta dejar espacio para que los niños pregunten o participen de manera libre.
En la parte de la evaluación, quiero mejorar cómo dar retroalimentación sencilla y rápida, para que los alumnos sepan en qué van bien y en qué deben mejorar. Otra cosa que debo reforzar es usar más juegos, canciones y actividades divertidas, porque cuando las aplico los niños se motivan mucho más y aprenden mejor.
También pienso que los papás pueden tener un papel más activo, no solo viendo lo que hacen sus hijos, sino participando con ellos en actividades o apoyándolos desde casa. Además, yo necesito trabajar en mi seguridad al hablar frente al grupo, para expresarme con más confianza y claridad.
Por último, creo que es importante reflexionar después de cada clase y anotar lo que me salió bien y lo que no, para ir mejorando poco a poco. En general siento que voy por buen camino, pero sé que todavía tengo varias cosas que debo reforzar para ser mejor maestro y ayudar más a mis alumnos.
Ansiando volver
Durante mi práctica en el grupo de 4.º A tuve una experiencia muy positiva. Desde el primer día pude conectar con los niños y crear un ambiente de confianza. Las clases que preparé tomaban en cuenta sus gustos e intereses, y gracias a eso logramos trabajar, jugar, divertirnos y aprender al mismo tiempo.
Yo aprendí mucho de ellos, y ellos también aprendieron de mí. Algunos niños se sintieron con la confianza de contarme cosas personales o dudas que tenían, lo cual me hizo ver que estaban a gusto conmigo como maestro practicante.
Mi relación con el maestro titular fue muy buena. Siempre compartíamos ideas y nos apoyábamos para que las actividades salieran mejor. Esto me ayudó a mejorar y a sentirme más seguro en el aula.
En el grupo pude asumir un rol de líder, pero también fomenté que algunos niños desarrollaran su propio liderazgo para que apoyaran a sus compañeros en las actividades y aprendizajes.
Esta práctica confirmó que me gusta ser maestro y que quiero seguir creciendo en esta profesión. La experiencia con 4.º A me dejó aprendizajes importantes y un recuerdo muy valioso que llevaré conmigo en mi camino docente. Ansió volver a ver a mis alumnos.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario